Teatro Aleph

(1967-...)

El teatro Aleph lo inicia a finales de la década de 1960, con cierta doble intención, un grupo de estudiantes del Instituto Nacional que deseaba realizar alguna actividad extra programática con las alumnas del Liceo Nª 1 de Niñas de Santiago. Al cabo de un año quedaron en este taller de teatro sólo aquellos que encontraron en el escenario una forma de expresión irreemplazable. Sin embargo, ninguno de ellos estudia teatro de manera profesional sino otras carreras universitarias, pero siguen trabajando como grupo aficionado, conducidos por el temprano liderazgo de Oscar Castro.

Desarrollan una forma de trabajo emergente en la época: la creación colectiva. Sin referentes teóricos pero con mucha pasión, las creaciones de Aleph poseen frescura, novedad y un atrevimiento expresivo que los distingue en el tiempo.

La profesionalización llega junto con el éxito obtenido en el influyente Festival de Teatro Universitario, Obrero y Campesino organizado por la UC, donde presentan su irreverente Se sirve usted un cocktail molotov (1969).

Por afortunada casualidad y en tiempos de la Reforma Universitaria consiguen asentarse en una casona perteneciente a la Universidad Católica de Chile ubicada en Lastarria 90. Desde entonces se suceden sus estrenos con gran repercusión en el mundo escénico y en el público joven. Sus creaciones incorporan elementos  del absurdo, y su ironía y sarcasmo salpicaba a todas las esferas políticas y sociales. La dinámica y la estética del grupo estaban consolidadas, y son invitados a festivales en América y Europa, logrando un gran triunfo: el premio a la mejor obra del año concedido por la Asociación de Críticos de Arte por su Viva in mundo de Fanta Cía. (1970).

Tras el cambio de autoridades en la UC por la instauración del Gobierno Militar en 1973 pierden la posibilidad de usar Lastarria 90 y con ello, su orgánica de trabajo. A pesar de ello, estrenan en octubre de 1974 Y al principio existía la vida, obra alusiva metafóricamente a la situación que vivía el país, la que mostraron con éxito en diferentes espacios.

El grupo es desbaratado cuando algunos de  sus miembros son apresados al poco tiempo, sufriendo dramáticas experiencias, incluso lamentando el asesinato de uno de sus integrantes a manos de militares. El líder del grupo, Oscar Castro, es recluido  en campos de concentración, donde desarrolla lo que se conoce como Teatro Carcelario. Junto a otros presos monta, con extraordinaria imaginación, obras teatrales y además escribe nuevas piezas que después serían montadas de manera profesional.

En 1976, tras casi dos años en campos de concentración, Oscar Castro parte al exilio a Francia, donde consigue espacio y financiamiento para sus obras, refundando el Teatro Aleph. Junto con las presentaciones teatrales, este incluye una academia y un café cultural, más la realización de experiencias de animación cultural a través del teatro en diferentes colectivos laborales y sociales. Nunca perdió el contacto con Chile, visitas en las que presentó algunas de sus obras estrenadas en París.

Desde enero de 2016, Teatro Aleph cuenta con una sede en Chile en la comuna de La Cisterna. La casona entregada en comodato por el Estado, pretende dar un espacio definitivo a la compañía en Chile. En la ceremonia de recepción, Oscar Castro dijo: "Cuando era joven creía que podía cambiar el mundo…ahora estoy seguro”.

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