Teatro del Ángel

(1971-1985)

A finales de la década del sesenta los teatros universitarios dieron un giro en sus políticas teatrales, renovando  repertorios, metodologías y parte importante de sus elencos. Frente a esta nueva política, algunos actores de larga trayectoria abandonan estos teatros y aúnan fuerzas en torno a nuevas compañías independientes.

Es el caso del Teatro del Ángel, que nace en 1971 por iniciativa de una selección de importantes figuras del teatro nacional, provenientes tanto del DETUCH como del Teatro de Ensayo UC. Ana González, Bélgica Castro, Alejandro Sieveking, Luz María Sotomayor, Luis Barahona y Dionisio Echeverría fundan esta compañía, que busca aportar una manera renovada de ver y hacer el llamado teatro “bien hecho”, alejados de las modas, experimentaciones y vanguardias dominantes.

Compraron una pequeña sala en el centro de Santiago que bautizaron con el mismo nombre de la compañía, la que se estrenó con un programa doble compuesto por La mantis religiosa de Sieveking (única obra donde compartieron escena Bélgica Castro y Ana González) y la obra para niños Toruvio el ceniciento, de Barahona.

La compañía encontró un público que aún privilegiaba los elementos clásicos del teatro, entendidos como un buen texto, buenas actuaciones y una producción cuidada. En septiembre de 1973 la compañía realizaba funciones de Espectros de Ibsen y preparaba el estreno de La virgen de la manito cerrada, de Alejandro Sieveking, con la dirección de Víctor Jara; sobreponiéndose al impacto del asesinato del director en los primeros días del Gobierno Militar, estrenaron  esta obra en noviembre de 1973.

A inicios de 1974 la compañía se dividió: Ana González decide seguir trabajando en Chile y funda en 1976  la compañía Los Comediantes. Los restantes, tras estrenar Cama de batalla de Sieveking en febrero de 1974,  planifican una gira por Latinoamérica,  y Costa Rica fue el país escogido por ellos para pasar al exilio. Allí el Teatro del Ángel continuó desarrollando su labor, puesto que el nombre de la compañía había partido con ellos.

Tanto en Chile como en Costa Rica son considerados maestros de generaciones y motores de la actividad teatral. Cabe destacar que, si bien la compañía ya no funciona como tal, Castro y Sieveking siguen plenamente vigentes y vinculados a numerosos proyectos de creación dramática y escénica con nuevas generaciones de creadores. Lo confirma la distinción otorgada a Bélgica Castro en 1995: el Premio Nacional de Artes de la Representación, con el cual se le reconoce su valiosísima entrega y aporte de muchas décadas a la escena chilena.

Volver






15 Imágenes