Los Comediantes

(1976-1984)

En 1976, los notables actores y actrices del teatro chileno Ana González, Héctor Noguera, María Cánepa y Roberto Navarrete, junto a la diseñadora Luz María Sotomayor, fundan el Teatro de Comediantes. Es un nuevo proyecto que suple el espacio dejado por la disolución del Teatro del Ángel, al que pertenecía Ana González, ocupando su misma sala: la Sala del Ángel.

La unión de estas figuras, todas reconocidas por el gran público, fue inmediatamente advertida en la escena cultural de la época que pugnaba por rearticularse. Buscan ellos primeramente rescatar y realzar el oficio actoral a través de repertorios abiertos y universales.

En su etapa inicial destacan Tartufo de Molière (1976), dirigida por Eugenio Dittborn; Home de David Storey (1977) y La maratón de Claude Confotés (1978), ambas dirigidas por un joven Raúl Osorio, en las cuales refina y potencia su dirección de actores.

En un segundo momento Los Comediantes apuesta a la promoción de la dramaturgia nacional, anotando dos aciertos soberbios: en 1978 estrenan Las del otro lado del río, la primera obra dramática escrita por Andrés Pérez, aun en sus inicios de su labor en el teatro. Al año siguiente nuevamente le dan la oportunidad a una figura emergente, el entonces desconocido Juan Radrigán, quien cautiva a la compañía con su primer texto montado por un teatro profesional: Testimonio de las muertes de Sabina.

Los Comediantes extendió su labor hasta 1984 con producciones cada vez más distanciadas y en alianza con la Compañía Pedro de la Barra, destacando La remolienda de Alejandro Sieveking (1983) y La nona del argentino Roberto Cossa (1984), esta vez junto a la Compañía Teatro de Cámara, de singular éxito artístico y de público, con la que se despiden como compañía.

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