Teatro Urbano Contemporáneo TEUCO

(1980-1988)

Andrés Pérez Araya y Juan Edmundo González, dos talentos teatrales de su generación, fundan en 1980 el arriesgado y fundamental proyecto de teatro callejero bautizado como TEUCO (Teatro Urbano Contemporáneo). La importancia de esta compañía se realza al considerar su contexto socio político y el que haya sido una de esas pocas oportunidades que entrega el arte, de unir dos individuos tan sensiblemente dotados como son ambos fundadores. Esta iniciativa se adentra en las complejidades de los códigos callejeros, lo que fue abordado de manera intuitiva y experiencial por estos. Sin referentes concretos en esta materia y en un entorno político de control de las expresiones callejeras, González y Pérez toman esta opción en respuesta a la falta de salas en un deprimido ambiente cultural y como una manera de llegar directamente al público.

Ni ellos, como cabeza de grupo, ni ninguno de los integrantes del TEUCO (en su gran mayoría formados en la Universidad de Chile) habían incursionado en técnicas de teatro callejero, por lo que experimentaron y aprendieron en la práctica. La primera obra donde enfrentaron al público se realizó en diciembre de 1980; El viaje de José y María a Belén y lo que les aconteció en el camino fue un espectáculo callejero breve (20 minutos de duración), inspirado en el relato bíblico del nacimiento de Cristo. En esta experiencia destacaron los nombres de Rosa Ramírez, Roxana Campos, Miguel Estuardo, Sandro Larenas, Salvador Soto, Rodrigo Vidal, entre otros. A pesar de ser detenidos varias veces –de hecho pasaron la noche del 24 de diciembre en un cuartel policial-, el grupo se entusiasma con esta modalidad teatral y perfecciona su lenguaje.

Durante los meses siguientes van moldeando sus espectáculos, adaptando textos teatrales o literarios al trabajo de calle; resultan  textos breves interpretados con gran intensidad dramática, dialogantes con el público, lúdicos y atrayentes, realzando los actores los caracteres de los personajes mediante el despliegue de habilidades físicas y composiciones coreográficas, maquillajes, máscaras  y vestuarios coloridos y  expresivos, manipulando objetos  llamativos y sintéticos que van configurando poéticamente los espacios y las situaciones de la acción,  interpretando música o realizando efectos sonoros, agigantando sus cuerpos con la ayuda de zancos y multiplicando los personajes a través de la manipulación de muñecos, todo para involucrar al espectador con la narración y encantarlo. Se va condensando una estética que captura y sorprende al ciudadano de a pie, comprensible y de interés para todo público, con asiento en técnicas y formas de la tradición teatral popular.

Durante 1981 estrenan cinco espectáculos callejeros, desplazándose por distintas ciudades de la zona central de Chile. Se integran nuevos profesionales como Carmen Disa Gutiérrez, Giannina Talloni, entre otros; destacan El sueño de Pablo, dirigida por Juan Edmundo González;  Acto sin palabras (Beckett) y El principito (adaptación colectiva basada en el texto de Saint-Exupéry), ambas dirigidas por Pérez. La precariedad en la que trabajaban determinó un quiebre del grupo al final de temporada; Andrés Pérez deja atrás esta iniciativa. El director y actor Juan Edmundo González asume un rol central y reconstituye el TEUCO, conservando los lineamientos que lo vieron nacer y adaptándose a las circunstancias.

Buscando un ambiente económica, social y políticamente más acogedor, el grupo se traslada a Valparaíso donde presenta un espectáculo escrito y dirigido por González, Yo sé quién eres Violeta Parra. Sin embargo las circunstancias les siguen siendo adversas lo que redunda en nuevas salidas de actores del grupo y en un replanteamiento de sus métodos. Más de un año le tomó a TEUCO volver a estrenar, esta vez una adaptación de La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1983, basada en la novela homónima de García Márquez, dirección de Nelson Brodt), que fue pensada como teatro de calle, pero que, dadas las circunstancias, terminó en una sala. El montaje es un éxito de público y de crítica, lo cual puede explicarse en parte por el traslado de la frescura, vitalidad y colorido de los códigos callejeros a la sala.

Vuelven a la calle con la sátira televisiva Cuentos de la calle (escrita y dirigida por González), pero el inmenso éxito y sucesivas reposiciones La Cándida los obliga a postergar nuevos proyectos. Con la salida de González del grupo en 1985 el TEUCO inicia su última etapa, a cargo de uno de sus integrantes más nuevos, Roberto Pablo, actor formado en Concepción que había recorrido un camino paralelo en el teatro callejero en su ciudad de origen. Entre 1986 y 1988 TEUCO se mantiene activo y crea bajo su alero la Escuela Nacional de Teatro Callejero (ENATECA). Tras el plebiscito de 1988, el TEUCO se disuelve definitivamente por diferencias entre sus miembros respecto a cómo debían continuar.

La historia de este grupo pionero en la exploración metodológica y profesional del teatro callejero es fundamental en la creación de bases que sostienen importantes experiencias posteriores para la escena nacional, como por ejemplo, la del Gran Circo Teatro y el montaje de La negra Ester

Volver






7 Imágenes