Nuevo Grupo

(1984-1989)

Los actores María Elena Duvauchelle y Julio Jung formaron una de las parejas teatrales más potentes del medio nacional en la década de 1980.

Tras 10 años de exilio en Venezuela, donde llegaron a ser reconocidos y aceptados por el poderoso sindicato teatral venezolano, en 1984 retornan a Chile con un plan de desarrollo tan amplio como difícil de cumplir, que debía culminar con la apertura de un centro artístico plural y diverso en las expresiones artísticas que podía contener. Este modelo de gestión lo toman de su experiencia en Venezuela, donde participaron activamente en el Nuevo Grupo, emblemática compañía venezolana fundada por los importantes dramaturgos José Ignacio Cabrujas, Isaak Chocrón y Román Chalbaud. Los chilenos no sólo traen el nombre sino que adaptan un sistema y un ideario de producción anclado en el fortalecimiento de la identidad latinoamericana en las tablas, a través de obras, textos y montajes que se acercaran a la contingencia sin evitar temáticas complejas.

Actores de gran talento, Duvauchelle y Jung basaron la fuerza expresiva y estética de sus montajes en la calidad histriónica que ellos  podían alcanzar, convocando a destacados intérpretes para acompañarlos, siendo habitual la presencia de Alicia Quiroga y Héctor Noguera, entre otros, en el equipo de trabajo.

Junto a ellos, estrenan obras nacionales y venezolanas, entre estas últimas la exitosa El día que me quieras (1985) y la incomprendida Acto cultural (1987), ambas de José Ignacio Cabrujas. Pero donde Nuevo Grupo presentó sus credenciales fue con la importancia que le dio a la dramaturgia nacional., siempre con una fuerte dosis de arriesgada opinión política.  Sus tres estrenos de autores chilenos se convirtieron en íconos de la escena de los ochenta: Regreso sin causa, de Jaime Miranda (1984); Ardiente paciencia, de Antonio Skármeta (1986) y La secreta obscenidad de cada día, de Marco Antonio de la Parra (1987). Con Regreso sin causa instalan de manera directa el dilema del exiliado que retorna a su patria con sus proyectos truncados y con la dificultad de reinsertarse en un país cambiado que ya no reconocen. Profundamente dramático en el vacío discursivo y en la complejidad de la desilusión, este primer estreno del Nuevo Grupo chileno resulta un éxito de público y de crítica, sorteando con ingenio y valentía las restrictivas condiciones imperantes. También realizaron el estreno nacional de Ardiente paciencia, con una espléndida interpretación de Pablo Neruda por Julio Jung. Con La secreta… culminan un círculo virtuoso de puestas en escena nacionales; bajo la dirección de Duvauchelle y las poderosas interpretaciones de José Soza y Julio Jung, la obra de M. A. de la Parra da un paso definitivo en su reconocimiento por el público nacional e internacional.

La consistencia alcanzada por el grupo gracias a la eficiencia en los modos de producción y el altísimo nivel actoral ofrecían  al Nuevo Grupo una base sólida para dar un salto programado. Hacia finales de esa década, la pareja invierte en la compra de un recinto que, junto al teatro, diera cabida a otros artistas a través de conferencias, galería de arte, etc. Lamentablemente el proyecto fracasa por problemas con terceros, sintiéndose la pareja profundamente estafada. Pierden su capital, pero más grave, pierden la oportunidad de concretar un ideario artístico revitalizador.

En 1989 Jung y Duvauchelle ponen fin al proyecto Nuevo Grupo, el que se puede recordar como una iniciativa cultural de alto aporte al teatro y a la vida cultural del país en la segunda mitad de la década de los 80.

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