Gran Circo Teatro

(1988-...)

Gran Circo Teatro nace como compañía con la creación de La negra Ester en 1988, obra inspirada en las decimas de Roberto Parra en adaptación teatral y dirección de Andrés Pérez Araya. Obra emblemática de la escena nacional se instala como referente mundial no sólo de nuestro teatro sino también de la idiosincrasia chilena. Una serie de circunstancias favorables se conjugaron en la creación de La negra Ester. Es la culminación de múltiples experiencias, aprendizajes, asociatividades, energías e idearios que se fueron forjando entre creadores y grupos teatrales jóvenes que participaron con espíritu libertario en la escena independiente en la segunda mitad de la década de 1970 y a través de  la de 1980.

Un puntal fundamental es el director, actor, coreógrafo, dramaturgo y maestro Andrés Pérez, quien contribuyó a la compañía con su potente experiencia de teatro callejero en el Teatro Urbano Contemporáneo (TEUCO), fundado en 1980. La estética popular de esa experiencia, su espíritu comunitario y participativo, la entrega y el amor al trabajo teatral, el ánimo lúdico y la vocación de encuentro con el público, subvirtiendo el espacio urbano, cimentó también el montaje de La negra…, al que concurrieron también otros actores y actrices del TEUCO  formados en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile como Rosa Ramírez, incansable y talentosa compañera de Pérez y Aldo Parodi.

Confluye también al montaje de La negra Ester el actor y director Willy Semler, el cual realizo un primer acercamiento a las décimas de La negra Ester con un grupo de actores nucleados en torno a Pérez en la segunda mitad de los 80, en especial en su montaje de 1986 Todos estos años: María Izquierdo, Ximena Rivas, Rodolfo Pulgar.

Pérez, quien regresaba a Chile lleno de energía, ideas y sobre todo, nuevas metodologías de dirección y puesta en escena aprendidas en Francia con Ariane Mnouchkine en el Théâtre du Soleil, leyó las decimas, a instancias de Semler y finalmente decide que ese texto será la inspiración para su nuevo montaje teatral, integrando a esta aventura teatral a sus actores y sumando a los integrantes del Teatro Provisorio dirigido por Horacio Videla y otros provenientes de la tradición de los Mimos de Noisvander, como Pachi Torreblanca.

Este selecto, experimentado y talentoso grupo de actores y músicos, algunos de ellos también directores de teatro, fue un colectivo insuperable a la hora de aportar al método de puesta en escena propuesto por Pérez, el de un “teatro de personajes”, que buscaba desarrollarlos a través de rasgos antropológicamente reconocibles, afincados en la memoria colectiva chilena y latinoamericana, y conectados a la emoción, “llegando al alma de los personajes, la que cuando se hace ‘evidente’, puede ser trasmutada a una sonoridad musical, a un color, a una textura, a un texto”.  [1]

La melodramática historia del chute Roberto, enamorado de Ester, una bella, pasional pero también desamparada prostituta del puerto de San Antonio, con quien vive un amor enardecido y fatal para ambos, fue así narrándose de modo lúdico, emotivo y vital. En torno a la pareja de Roberto y Ester,  protagonizada magistralmente por Boris Quercia y Rosa Ramírez, se despliega una variedad de personajes que participan de ese mundo de fiesta, violencia, erotismo, amistad y traición, como también, personajes del mundo familiar de los Parra en su entorno campesino sanador.

Este prostíbulo de puerto se fue amplificando como metáfora de lo nacional a través de poderosas actuaciones que interpretan los versos en décimas de cadencias nostálgicas y picarescas, la escenografía sintética y evocativa de Daniel Palma, el vestuario de José Luis Plaza, la música en vivo con sonoridades y ritmos populares de la Gran Banda integrada por Cuti Aste, Jorge Lobos y Álvaro Henríquez, la que hereda y actualiza la tradición folclórica de cuecas choras, valses y boleros de Roberto Parra, impactando poderosamente al público.

El éxito de La negra Ester, estrenada en una plaza de Puente Alto a fines de 1988, cuando se iniciaba la transición a la democracia y el teatro chileno ampliaba registros y realizaba el duelo de las pérdidas sucedidas durante la historia reciente, la llevan a la cumbre del Cerro Santa Lucía. Desde esas mágicas presentaciones en el cerro pasa a recorrer Chile entero y el mundo en un nutrido calendario de giras que la convierten en la obra más vista y admirada de la historia del teatro chileno.

Durante los siguientes 13 años desde el estreno de La negra… –hasta la muerte de Pérez en 2002-  la identidad de la compañía se fue afianzando, convirtiéndose en un referente popular, político y cultural insoslayable. Montajes como Época 70: Allende (creación colectiva, 1990), Popol-Vuh, (creación libre sobre el libro sagrado de los indios Quiche, 1992) , Noche de reyes  y Ricardo II (Shakespeare, 1992), La consagración de la pobreza (Alcalde, 1995), Madame de Sade (Mishima, 1998), Nemesio pealo ¿qué es lo que te ha pasao? (Soto, 1999), entre muchos otros, configuran a Pérez y a esta compañía como uno de los creadores más trascendentes de la historia artística y cultural chilena y latinoamericana.

A quienes van permaneciendo del grupo inicial se van uniendo nuevos talentos,  transformándose la compañía en  una verdadera  escuela teatral ética y estética para los nuevos integrantes, como Mabel Guzmán, Roxana Campos, Rodolfo Pulgar, Ivo Herrera, Mariana Muñoz, Manuela Oyarzún, Marcela Silva, Iván Álvarez de Araya, Nacho Mancilla, Ramón Llao, Sebastián Vila, Pablo Valledor, Juan José Olavarrieta, Gala Fernández, Carla Romero, Manuel Peña, Martín Oyarzún, Emanuel Becerra, Marcos Garrido, entre otros muchos actores y músicos.

Antes de morir a tempranos 51 años, Pérez escribe, dirige y protagoniza La huida (2001), un testamento teatral que mezcla ficción, historia de Chile y testimonio. La festiva, masiva y emotiva ceremonia de despedida que le brindó el teatro y el pueblo de Chile en enero del 2002 a Pérez fue una clara demostración de cómo este hombre de teatro fue apreciado, admirado y querido por miles de personas, por lo que el día de su nacimiento -11 de mayo- se ha erigido como el día nacional del teatro chileno en su homenaje y reconocimiento.

La Compañía Gran Circo Teatro continúa su fructífera labor con la inspirada y comprometida dirección de Rosa Ramírez, su viuda y compañera teatral, y el hijo de ambos, el músico Andrés Pérez Ramírez, más el trabajo activo de familiares, amigos, colegas y de otros profesionales que comparten el ideario de este grupo teatral, de “construir un gran espacio cultural, donde podamos desarrollar esta forma de ver y hacer el teatro como lo imaginaba Andrés Pérez Araya. También, un espacio para la memoria, un espacio democrático para la creación” [2]. Han formado la Fundación Andrés Pérez y el Centro Cultural Gran Circo Teatro -que funciona en calle República Nº301, de Santiago Centro-, continuando allí la labor realizada primero en su centro de calle Vicuña Mackenna, en Santiago.

En estos años, La Compañía Gran Circo Teatro ha agregado nuevos estrenos a su repertorio, como los montajes Estanislao Lao, héroe nacional (creación y dirección colectiva, 2003); Ajo, eso no hay que decirlo (de Helene de Cixou, dirigida por Georges Bigot, 2003); Delirios del Alcalde (basada en tres cuentos de Alfonso alcalde, dirigida por Ivo Herrera, 2003); La larga travesía de José y María, (creación colectiva escrita por Ivo Herrera, dirigida por Rosa Ramírez, 2003);Todos saben quién fue (de Alejandro Moreno, dirigida por Iván Álvarez de Araya, 2004);  De sirenas y rameras (de Belén J.P. dirigida por Rosa Ramírez, 2005); La huida (dramaturgia de Andrés Pérez Araya, dirección de Rosa Ramírez, 2006); Madame Venetzia (creación y dirección de Andrés Pérez Ramírez, 2006); Un circo diferente (creada y dirigida por Andrés Pérez Ramírez, 2007); Compartiendo sueños (escrita y dirigida por Rosa Ramírez, 2010).

Desde el 2005 a la fecha, se suma a su trabajo de investigación, creación, formación y difusión la necesidad  de acercar su quehacer a los sectores más desposeídos y surgen Las Instancias Mágicas, proyecto social creado y dirigido por Andrés Pérez Ramírez.

En la actualidad en 2010, realizan proyectos de animación cultural a los vecinos del barrio y universitarios con las Varietés Gran Circo Teatro, así como emprenden giras y viajes a sectores vulnerables y alejados del país donde realizan actividades artísticas y culturales, talleres de capacitación en técnicas de circo y de tela, danza, etc., traspasando a la comunidad elementos teatrales y recreativos.

En estos casi diez años, la Compañía Gran Circo Teatro ha realizado   continuas reposiciones de La negra Ester, siempre conservando la estética y dirección original de Pérez Araya, estando la responsabilidad artística en manos de Rosa Ramírez, siendo ella el eje de los elencos al continuar protagonizando a La Negra Ester, en tanto el personaje de Roberto Parra ha sido encarnado por Boris Quercia, Sebastián Vila, Iván Álvarez de Araya y Tito Cancino en la actualidad. A través de los años han venido a fortalecer el elenco de Gran Circo Teatro nuevas generaciones de creadores, como las actrices Micaela Sandoval, Alejandra Montecinos, Claudia Vergara, Tamara Ferreiro; los actores Jovani Angelo, Álvaro Ponce, Marco Herrera, Gonzalo Pinto, Javier Arce, Felipe Pires; los músicos: Fernando Pereira, Luis Adriazola, Rodrigo Guzmán, Alfredo Cornejo; los diseñadores Verónica Rojas, Diego González.   

Este 2010, Rosa Ramírez va integrando a escena a la actriz Claudia Pérez en el mítico rol de La Negra Ester, con lo que por primera vez se renueva completamente el elenco original.

La negra Ester es la única obra chilena que ha sido representada en forma ininterrumpida a través de 22 años y por una misma compañía - el Gran Circo Teatro- ante públicos siempre entusiastas y emocionalmente impactados con la obra, constituyéndose así en parte central del patrimonio intangible más valioso, celebrado, disfrutado y admirado por sucesivas generaciones de Chile.

 


[1] Revista El Pérez, Centro Cultural Gran Circo Teatro, enero 2010.

[2] Mauricio González, revista El Pérez, Centro Cultural Gran Circo Teatro, enero 2010. 

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