Niños Prodigio Teatro

(2002-2009)

La compañía Niños Prodigio nace del reencuentro entre dos creadoras tituladas en  la Escuela de Teatro de la Universidad Católica de Chile. Ana Harcha y Francisca Bernardi compartieron una afinidad estética durante sus años de estudiantes y una vez egresadas se encontraron en diferentes instancias organizativas y creativas que fueron afianzando un lazo de amistad basado en coincidencias artísticas. Si bien cada una ya había iniciado un camino en la dirección (Bernardi había estrenado su texto Nadia sobre la línea recta -2000-, y Harcha había hecho lo propio con Perro! -2000-, ambas obras con cortes autobiográficos y buena recepción en el circuito alternativo), hacia finales del 2001 deciden trabajar a cuatro manos, convocando para ello a sus colaboradores más cercanos (las actrices Loreto Leonvendagar, Mariana Muñoz  y María José Parga; los actores Francisco Ossa y Rodrigo Canales, y los diseñadores Claudia Yolín y Marcelo Parada). Con el tema de la infancia como premisa, escriben, dirigen y estrenan la obra Kinder (2002). La poco usual estrategia de trabajo al combinar las habilidades creativas genera un resultado artístico de alta originalidad, frescura y honestidad, que es rápidamente apreciado por un público ávido de renovación escénica.

Kinder adquiere vuelo propio y sus autoras reciben el Premio Altazor a la mejor dramaturgia, instalándolas en un peldaño de privilegio en la estructura teatral chilena. En 2003 publican un singular manifiesto donde aclaran su origen y las preguntas que movilizan su búsqueda. “Entendemos el teatro como un elemento que pertenece a su contexto histórico, desde su interior (no como espejo, ni como apéndice), por lo tanto abogamos por un teatro que construya vías concretas de desarrollo de la dramaturgia nacional, indispensable para estructurar un trabajo escénico que tenga una profunda vinculación con nuestra identidad de país. Identidad que necesariamente se relaciona con ciertos temas e intrínsecamente con una forma (ojo, estamos viviendo en el siglo XXI, Aristóteles se murió hace rato y Stanislavski también). Un teatro que dé fuerza e identidad al autor-director, como un total y libre creador” (Bernardi-Harcha: 122).

El mismo 2003, bajo la signatura de Niños Prodigio, estrenan Lulú (escrita y dirigida por Ana Harcha), esta vez con Bernardi en el escenario. A este trabajo también integran a Ana Corbalán quien pasará a ser pieza estable de los siguientes montajes. Vuelven a dirigir juntas para el tercer Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea, con la despojada puesta de Norway today (Bauerisma, 2003) y con la que por primera vez exploran textos de otros autores. La obra llega al circuito oficial logrando buenas críticas para la puesta y sus dos protagonistas (Francisco Ossa y Mariana Muñoz). A finales del 2004 Harcha parte España para cursar estudios de doctorado quedando el grupo bajo la dirección de Bernardi, con una orgánica ya configurada que les permite trazar planes de manera coherente.

En el 2006 trabajan en otro texto de origen europeo. Se trata de Mi joven corazón idiota (Ana Hilling) que se presenta como un desafío estético y estilístico de mayor complejidad. Bernardi se hace apoyar por un nutrido grupo de actores cercanos al grupo (Claudio González, Álvaro Viguera, Rodrigo Lisboa, además de las presencias habituales de Corbalán, Muñoz y Ossa), y por un osado equipo creativo integrado por Claudia Yolín y Joaquín Cociña –diseño- y Ángela Acuña en la creación e interpretación musical. El resultado es una notable pieza  donde se combinan una aparente simplicidad de recursos con una alta exigencia técnica y actoral, dando paso a hermosas imágenes que se construyen en tiempo real para asombro de los espectadores. Abundaron los aplausos y las giras que mantuvieron ola obra en pie hasta 2009, destacando la manera de resolver el intrincado sistema de relaciones urbanas que propone el texto.

El destino de la compañía depende de la especial alianza que hay entre sus miembros, quienes recurrentemente trabajan juntos, pero no se dedican exclusivamente a este proyecto artístico. Esta particular dinámica de grupo se ha traspasado al escenario de manera orgánica, instalando a Niños Prodigio como una alternativa que podría volver a actualizarse en el futuro. En todo caso,  Bernardi, junto a un grupo en su mayoría procedentes de Niños Prodigio, pusieron en escena en 2010 Pueta Peralta (Bernardi) basada en décimas de la Lira Popular, sin presentarse como una obra de la compañía; Harcha actualmente (2015) ejerce como docente en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, desde donde ha impulsado proyectos en el ámbito de animación de espacios públicos, revalorización del circo como espectáculo político y de teatro de calle. 

Volver






14 Imágenes