Teatro Cinema

(2007-...)

Teatro Cinema

Dirigida por Juan Carlos Zagal y Laura Pizarro, actores y directores egresados de la Escuela de Teatro UC que forjaron su potente creatividad teatral desde 1987 en los grupos Los que No Estaban Muertos y La Troppa. Tras la disolución de la anterior compañía en 2006 la fundación de TeatroCinema se convierte en una oportunidad de ahondar y llevar a su límite la relación entre teatro y cine, ya indagada magistralmente en los montajes realizados en los grupos anteriores, en los que formaron idearios, metodologías y estéticas.

Ahora en su madurez artística, Zagal y Pizarro se asocian creativamente en TeatroCinema con el artista visual Dauno Tótoro y el diseñador de arte Rodrigo Bazaes, y conforman un elenco de actores dinámico para cada una de sus producciones. Con el apoyo y auspicio de Fundación Santiago a Mil, Fondos Concursables Fondart, Le Manege Mons Centre Dramatique de Bélgica y Banco Estado, emprenden un proyecto experimental de largo aliento: realizar una trilogía que explore diferentes aristas de su lenguaje teatral.

La trilogía se inicia con el estreno en 2007 en el Teatro UC de la adaptación teatral-cinética de la novela Sin sangre, del italiano Alessandro Baricco, obteniendo un resultado sorprendente e impactante en lo ético y lo estético. El segundo estreno, El hombre que daba de beber a las mariposas, de autoría de Zagal, Pizarro y Tótoro, se realiza en 2010 en Matucana 100, -obra que recibe también el aporte de la Scène Nationale de Sète et du Bassin de Thau-. Historia de amor (2014), inspirada en la estética del cómic, cierra la trilogía y plantea en escena una relación de víctima y victimario que aborda los temas de amor, dominación, subyugación y el límite entre razón y locura. La trilogía se despliega exitosamente en estos años en destacadas temporadas en Chile y en largas giras por el extranjero.

La Contadora de Películas es la última obra estrenada por la compañía.  Basada en la novela del escritor nacional Hernán Rivera Letelier, el montaje se adentra en el mundo de las salitreras a través de la historia de una niña, la mejor contadora de películas de un campamento minero nortino. Es una apología al acto de contar, de persistencia de memoria e imaginación, que lleva a TeatroCinema al máximo despliegue de su lenguaje artístico.

En su motivación creativa, Zagal y Pizarro entrelazan aspectos de lenguaje con lo filosófico-espiritual: “Nos planteamos el oficio actoral y dramático desde una perspectiva de profundo compromiso con la poesía de la acción, con la poesía de la imagen y con las historias que contengan significados profundos vinculados a la intensidad de la vida y del ser, viajes de iniciación, en ocasiones dolorosos y arriesgados, que lleven a nuestros personajes hacia niveles superiores de conciencia… que finalmente conduzcan a estados de plenitud” (www.teatrocinema.cl).

TeatroCinema se centra en la exploración de las posibilidades de narrar en escena a través de una fusión entre lo virtual y lo corpóreo para lograr un impacto vívido en el espectador, conduciéndole a experiencias perceptivas que le permitan viajar entre lo real y lo imaginado, accediendo a zonas profundas de la memoria y de lo nunca antes experimentado. En esta escena multiexpresiva y multimedial creada por TeatroCinema, el espacio escénico se construye virtualmente mediante proyecciones fílmicas pregrabadas, al interior de las cuales los actores se despliegan sincronizadamente en el plano de lo real, generando una experiencia de riquísimas asociaciones psíquicas, culturales e históricas, y posibilitando un dinamismo del relato que cruza vertiginosamente el espacio/tiempo y multiplica  las corporalizaciones y acciones humanas posibles de realizarse en él.

Así, “el lenguaje de TeatroCinema genera la con-fusión de las técnicas y formas narrativas del teatro y del cine… haciendo uso de elementos tales como el flashback y el flashforward, elipsis, paneos, cortes directos, vistas cenitales y planos contrapicados, cambios súbitos en el “eje de cámara”, para narrar en noventa minutos cualquier historia, por más siglos y distancias que ella recorra”. (www.santiagoamil.cl). Este lenguaje implica un trabajo de artesanía extraordinariamente cuidado, innovador y también muy audaz, ya que todos los elementos se sincronizan en tiempo real -incluidos por ejemplo 338 videos en El hombre que daba de beber a las mariposas que se van intercalando entre dos pantallas-, corriendo el grupo el riesgo propio del actor que realiza un espectáculo en vivo frente al público.

No se trata de un juego formalista; en Sin sangre, “la innovación expresiva es coherente con la dramaturgia, ya  que un eje de la obra es la pregunta por los cuerpos heridos y torturados, los cuerpos impactados por sus traumas históricos e íntimos. Estos personajes de diversa materialidad y composición deambulan por la memoria fantasmáticamente… para transformar su vivencia y su mirada de lo vivido, proyectando un futuro “sin sangre” en sus  vidas personales y de país. Trauma, memoria, venganza, reconciliación: temas abiertos por las guerras violentas, la europea (Baricco, autor italiano de la obra de referencia), y la chilena-latinoamericana, actualizadas por los creadores de TeatroCinema” (Hurtado 2008, editorial revista Apuntes Nº130).

Las historias narradas por TeatroCinema van desde el Chile del presente, el del Gobierno Militar, el Medioevo o una plaza en otro tiempo y lugar del mundo; desde las utopías a las interrogantes acerca de ellas; desde las ilusiones acerca del amor romántico a la pregunta por la posibilidad de lo amoroso en la actualidad. Al desplazarse la obra desde el interior de una mente a otra, de un tiempo a otro, tiempos a su vez imaginados, representados o vividos según problemáticas equivalentes, la paradoja de lo inamovible y de lo modificable en la vida personal y en la historia queda planteada, apostándose a que mínimos impactos o roces entre uno y otro tiempo o historia  pueden producir movimientos alados hacia un atisbo de felicidad y justicia.

 

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