La Patogallina

(1996- ... )

La Patogallina es una compañía teatral de vasta trayectoria, marcada por una impronta interdisciplinaria en su amplia gama de actividades creativas. La garra -símbolo del colectivo- representa ese trabajo enriquecido por el coraje, que los lleva a incursionar en diversos formatos para plasmar su perspectiva crítica.

Rodrigo Rojas, Eduardo Moya, Sergio Pineda y Martin Erazo, fundadores de La Patogallina, tienen sus primeros encuentros en el Parque Forestal de Santiago, a mediados de los años 90, espacio alternativo donde se gestan nuevas propuestas artísticas vinculadas al circo y al arte callejero. Fruto de esta fusión surge su primera obra, A sangre e´ pato (1996), la que les permite viajar al extranjero y proyectarse como compañía, aunque es con El húsar de la muerte   (2000) que el colectivo consolida sus búsquedas estéticas.

Inspirada en la película homónima de Pedro Sienna El húsar de la muerte (1925),  rescata  episodios claves de la historia de Chile desde la figura emblemática de Manuel Rodríguez. Este montaje se convirtió en un referente de las tablas nacionales, mostrando un nuevo estilo que incorpora a la obra elementos expresionistas del cine mudo de los años veinte. Su propuesta, basada en un teatro físico y gestual, con música en vivo, utilización de imágenes poéticas y una argumentación tragicómica, les permite parodiar temáticas sociales y políticas de Chile, y llegar a un público masivo a través de sus presentaciones callejeras.

Junto con El húsar de la muerte aparecen nuevas líneas de trabajo, viéndose, como compañía, en la necesidad de articular un sistema de producción cada vez más profesional. Por esto el año 2000 crean el “Departamento de Extensión” el cual les ayuda a fomentar y fortalecer proyectos  paralelos: Karroserías, obra callejera tipo performance estrenada el 2002, y Gritos de guerra (2002), a cargo de Gloria Salgado, Sandra Figueroa y Cecilia Canto, un cruce entre  danza y  teatro, que indaga en la jerarquía de roles entre lo femenino y lo masculino.

En medio de sus trabajos en paralelo -que incluyen también La Patogallina Saunmachin[1], programas de radio y fondas- el 2004, La Patogallina se reúne en una nueva producción teatral: 1907, el año de la flor negra, basada en la matanza de Santa María de Iquique, una vez más bajo la dirección artística de Martín Erazo. Con esta obra, el colectivo, vuelve a buscar en la historia de Chile acontecimientos marcados por los conflictos sociales y políticos.

El año 2007, un Fondart de Excelencia apoya la puesta en marcha de dos montajes que estrenan el 2008 en el Teatro de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Los caminos de Don Floridor y Frikchou. El primero, un espectáculo para niños,  aborda la crisis medioambiental a través de un recorrido por Chile. Frikchou, por su parte, es un cruce entre el circo freak y el circo pobre chileno. Sus protagonistas, emergidos de este mundo marginal, dan la bienvenida a su espacio abyecto para presentar una secuencia de números circenses que expone problemáticas sociales de Chile.

El proyecto Bicentenario (Fondart) incluye la creación de un nuevo montaje, Extranjero, el último Hain (2011). Esta investigación escénica busca en la historia de Chile fragmentos de una Otredad enterrada. La obra narra la historia de un joven Kloketen que es raptado y trasladado a Francia a la fuerza junto a un grupo de Selknam para ser expuestos de forma denigrante en un zoológico humano. El último Hain muestra  la preocupación  de este colectivo por indagar en el imaginario chileno y en las poéticas que surgen en espacios conflictivos de la memoria nacional.

Retomando antiguos proyectos o indagando en nuevos lugares de la cultura, el colectivo artístico La Patogallina se mantiene trabajando continuamente, desde el teatro, la música y en producciones especiales, manifestando la  gran capacidad de creación y renovación,  de sus integrantes.



[1] La Patogallina Saunmachin es un grupo musical compuesto por integrantes de la compañía. Tiene una formación de Rock en fusión con otros ritmos y se caracteriza por el despliegue escénico de cada presentación. Además han acompañado al Colectivo en cada puesta en escena y tienen a su haber dos discos: Perdónalos porque no saben lo que hacen (2002) y Ojos de Tolueno (2006). El año 2007 nace una nueva banda en paralelo: “La cumbia de Patricio Cobarde”, incursionando en nuevos sonidos, esta vez, desde la cumbia.

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