La Calderona

(2002- ... )

La compañía de teatro La Calderona se inicia en 2002 en la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile por iniciativa de un grupo de académicas motivadas a investigar en la vida y obra de la multifacética creadora y escritora mexicana del barroco colonial, Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695). Macarena Baeza, actriz y directora, encabeza el equipo interdisciplinario, que integran además Sara Pantoja, actriz; Gina Allende, músico, intérprete de viola da gamba y Verónica Barraza, artista visual. Esta primera exploración conjunta les abrió un camino que ha perdurado en el tiempo.

La Calderona adopta este nombre en honor a una de las actrices más relevantes del Siglo de Oro Español para destacar a través de ella su interés en la obra de mujeres autoras de la época barroca que transcendieron en el tiempo a través de su legado escrito. Es el caso de Sor Juana, cuya figura inspira a la compañía La Calderona a crear uno de sus primeros montajes, Juana Inés de la Cruz (2003), con un equipo creativo al que se suman el director de cine Alexander Tupper y el actor Daniel Gallo. La estrenan en septiembre de 2003 en el Teatro de la Universidad Católica (TEUC), y luego participan con ella en las XXVI Jornadas de Teatro Clásico de Almería, España, concretando el anhelo de la compañía de presentar su trabajo en el lugar de publicación de las obras de Sor Juana y confirmando su valor como agrupación teatral dedicada al barroco hispanoamericano.

Como proyecto artístico situado en un contexto universitario, La Calderona explora una metodología de creación centrada en la investigación de las temáticas y textos dramatúrgicos y de su construcción escénica. La Calderona ha mantenido fidelidad a las palabras heredadas de nuestra tradición hispánica y americana, siendo su principal búsqueda la actualización de dichas voces en el escenario actual. En sus dos siguientes montajes, El castigo sin venganza (2004-2005) y La Celestina (2005), la compañía avanza en su exploración de la dramaturgia española clásica desde una mirada contemporánea que convoca múltiples lenguajes escénicos. Por entonces el equipo creativo de la Calderona ha incluido nuevos integrantes, destacando como miembro estable el académico de la Escuela de Teatro UC y productor del TEUC  Mario Costa.

Con la obra La cruzada de los niños (2006), la agrupación da un giro interesante que le permite encarar y resolver conflictos de la puesta en escena. Con texto de Marco Antonio de la Parra y dirección de Macarena Baeza, esta propuesta artística explora el mundo del maltrato infantil a lo largo de la historia y da a La Calderona una nueva posibilidad de “hacer escuela” al integrar a estudiantes y profesores de la Escuela de Teatro UC. El proceso creativo incluyó una profunda observación de la realidad y una exploración minuciosa del trabajo corporal y vocal de los actores, llevando luego a La Calderona a visitar numerosas localidades tanto en Chile como en el extranjero.

En Mujeres coloniales (2008, 2009 y 2010) la compañía retoma su indagación en la herencia neohispánica femenina. Con dramaturgia de Inés Stranger basada en testimonios escritos y visuales legados por mujeres de la colonia, La Calderona investiga una relación diferente entre público y espectáculo. Con tres escenarios separados instalados en un espacio de representación no convencional, Mujeres coloniales demanda de sus espectadores un rol más activo, invitándolos a desplazarse de un escenario a otro e interpelándolos constantemente a lo largo de la puesta, provocando un símil entre espectáculo teatral y fiesta religiosa.

La indagación en la pluma femenina del barroco se profundiza en Los empeños de una casa (2012) de Sor Juana Inés de la Cruz y en La traición en la amistad (2012) de María de Zayas y Sotomayor. Como declara Macarena Baeza (2004, p.124), la vocación de La Calderona por la dramaturgia femenina clásica no responde a un afán reivindicativo de género sino a un interés por revelar la atípica mirada que nos ofrecen estas autoras en relación a sus contemporáneos masculinos. Una mirada cargada de personajes femeninos protagónicos, potentes y empoderados, “que traman, urden, maquinan y finalmente se salen con la suya” (2012, p.2).

Una de las características que distingue a La Calderona es su cuidadosa actualización en términos de síntesis y de modernización de palabras en desuso del verso en sus obras, logrando la compañía comunicar la riqueza de los textos dramáticos clásicos sin desarticular lo original del lenguaje, defendiendo la premisa de que “si el verso desaparece, el sentido profundo de la obra no existe” (Baeza 2012, p.98).

Al alero de la Facultad de Artes de la P. Universidad Católica, La Calderona es una compañía que se ha distinguido por la multiplicidad de disciplinas que convoca en sus creaciones, integrando en gran mayoría de sus montajes artes visuales, danza y, con especial énfasis, música en vivo. Sin duda, este trabajo interdisciplinario contribuye a concretar el esfuerzo de La Calderona por acercar el texto clásico al espectador de nuestros tiempos, concretando puestas en escena con estéticas coloridas y llenas de vitalidad en un interesante ejercicio de modernización del barroco.

La Calderona es una compañía con amplia proyección a nivel nacional e internacional, con un variado repertorio y gran capacidad de itinerancia. Esta proyección ha llevado a la compañía a expandir el desarrollo de su investigación artística a través de agrupaciones anexas, como han sido el Conjunto Estudio MusicAntigua y el colectivo que Baeza denomina la “Joven Calderona”, creador de los montajes El joven burlador (2011) y Ranerías y otras breves maravillas (2011).

En su reciente participación en el 36 Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro en 2013, La Calderona recibió elogiosas críticas que destacaron la frescura y propiedad con que trabaja el verso en sus obras, ratificando su aporte al cultivo de nuestro legado cultural.

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