La Re-Sentida

(2008-...)

Nuestra necesidad de ser escuchados tiene su génesis en la disconformidad y resentimiento que habita en nosotros y en la romántica ilusión de querer un mundo diferente. (Layera 36)

La Re-Sentida es una compañía teatral que ha buscado, desde una autoría propia, desmarcarse de las formas y discursos artísticos hegemónicos. A partir de un compromiso con su generación de origen (la de los ochenta) ha criticado audazmente las consecuencias político-económicas y culturales que la dictadura dejó en nuestro país, y la indolencia de la clase política para hacer frente a la brutal desigualdad social que ella impregnó; asumiendo como deber “la desfachatez, la desacralización de tabúes y la reflexión desde la provocación” (Teatro La Re-Sentida). La compañía ha remecido a la disciplina teatral y al público con sus obras, valiéndose de la contradicción, la crueldad, la ironía, el absurdo, el humor y el sarcasmo en escena, exponiendo el cuerpo y la palabra como armas mordaces de crítica, reflexión y construcción política. Su teatro pretende entretener lúcidamente, sin caer en contenidos superficiales ni panfletarios, buscando desarrollar permanentemente lo que ellos llaman: “una forma lúdica y un fondo lúcido” (Layera 40).

Bajo esta concepción teatral y a propósito de la celebración del Bicentenario de la República, Marco Layera, Carola Palacios y Nicolás Herrera (provenientes del Teatro La Matriz de Valparaíso), junto a Benjamín Westfall y Pedro Muñoz (provenientes de Universidad Arcis y Teatro Imagen, respectivamente) se reúnen para realizar una investigación escénica cuyo motor es cuestionar la conformación socio-política de nuestro país, planteando interrogantes sobre nuestro pasado y futuro: ¿quiénes somos? ¿quiénes querríamos ser? A 200 años del nacimiento de la República no hay nada que celebrar en un país que, al igual que su teatro, se ha convertido en lugar de unos pocos (Layera 37). Esta fue la premisa a partir de la cual la compañía, bajo la dirección de Layera, crea el 2008 su primer montaje: Simulacro. Un obrero que exige ganarse un Fondart para arreglarle los dientes a sus hijos; el hijo de un detenido desaparecido que no puede entrar al Estadio Nacional; un actor cuico que alivia sus contradicciones haciendo obras de Juan Radrigán; son algunas de las tantas situaciones dramáticas y absurdas expuestas en la obra, capaces de atentar y subvertir “lo vulgar en peligroso, lo bello en patético o lo cotidiano en cruel” (37).

Dos años después de esta primera investigación, con ese espíritu crítico, las interrogantes de la compañía se volcaron a poner en tela de juicio sus propias convicciones sobre el oficio teatral. El principal antecedente de su cuestionamiento radica en el escaso poder de convocatoria que tiene el teatro actualmente, lo cual determina que los efectos que puede tener en la audiencia sean anecdóticos y puntuales. Tratando de hacer una obra que cambie el mundo (el delirio final de los últimos románticos) (2010) reflexiona sobre el arte, las utopías, la revolución y el fracaso, instalando una discusión crítica sobre la finalidad, alcance y utilidad del arte, y el rol de los artistas en la sociedad contemporánea: ¿es efectivo o acaso útil el teatro como herramienta de cambio social? (Teatro La Re-Sentida)

Con todos estos cuestionamientos, La Re-Sentida comienza a desarrollar y potenciar un estilo teatral que tiene en sus fundamentos la provocación como método de pensamiento, desde el cual el teatro puede recuperar su capacidad subversiva y reveladora y, donde ya no es necesario mostrarle al público una opinión disfrazada con metáforas. En palabras de su director: “Cuando la gente MALA nos gobernaba, todo en escena era metáfora. Ahora con el gobierno de gente BUENA, nos preguntamos: ¿Por qué no decir las cosas como son? ¿Por qué no decir las cosas como creemos que son? ¡EL TEATRO NO DEBIERA CUIDARSE DE NADA!” (Layera 39).

Retomando la irreverencia y la crueldad de Simulacro, la compañía crea La imaginación del futuro (2013), en donde critican ácidamente a la izquierda chilena que le dio la espalda a Salvador Allende en el proceso revolucionario de 1970, a través de un cuestionamiento a nuestra memoria histórica y nuestro futuro como nación. El principal estímulo para esta creación fue el escenario de efervescencia política que vivía la ciudadanía por las manifestaciones estudiantiles, ambientalistas, mapuches y de la diversidad sexual. “... La comprensión de nuestro presente requiere de una revisión crítica de los hechos que han determinado la identidad política de nuestro país” (Teatro La Re-Sentida).

Después de participar con La imaginación del futuro en el Festival de Avignon (siendo la segunda compañía de teatro en representar a Chile en dicho festival), y a partir de la invitación del teatro Hebbel am Ufer de Berlín en el marco de la celebración de los 100 años del natalicio de Peter Weiss, la compañía crea La dictadura de lo cool (2016) inspirada en La estética de la resistencia del mismo autor. En este proceso de investigación el foco de ataque ya no será sólo la clase política sino que ellos mismos en tanto artistas. Es así como emerge una reflexión crítica sobre el estilo de vida y los valores de la “pequeña burguesía” que conforma el grupo social del arte y la cultura. “De qué forma resistimos nosotros hoy? ¿Solo poniendo en escena la resistencia de otros?... Somos  parte de lo que criticamos y no sabemos cómo resistir a ello, somos víctimas gozosas ahogadas en su propio vómito” (Teatro La Re-Sentida).

La Re-Sentida se ha conformado a partir del trabajo, compromiso y ganas de hacer teatro de sus miembros. En sus ensayos no hay nada que no se pueda hacer salvo no asistir a ellos y regirse por el placer como motor de creación. La dramaturgia -siempre colectiva- se genera a partir de improvisaciones sobre distintos materiales aportados por el elenco, los cuales van desde relatos ficcionales, biográficos y noticias, hasta textos de teoría social y filosófica. En este sentido, si bien para Layera no existen métodos ni enfoques únicos para la realización de sus ensayos, es el material recopilado el que va dictando cómo podrían escenificarse.

En estos diez años de trayectoria la compañía se ha consolidado como un grupo de seres humanos que comparten una visión de mundo, una manera de pensar lo político y lo social. Trayectoria donde ellos mismos han ido forjando y cambiando su perspectiva sobre el rol social que tiene el teatro hoy: de una  romántica ilusión de querer cambiar el mundo a través de un montaje escénico, pasan a darse cuenta de que hoy al parecer no basta con representar las contradicciones sociales y las resistencias de otros en un escenario social en constante dinamismo y transformación. Así lo declara Marco Layera en el conversatorio sobre teatro político realizado en el contexto de la versión 2017 del Festival Santiago a Mil: “Durante estos diez años ha cambiado todo en este país. Qué bueno que haya una efervescencia, que exista una alternativa al duopolio...Creo que esta es la última obra que vamos a redundar en este tema. El país ya está empezando a tomar otros rumbos. Y a veces la labor social puede ser profundamente más efectiva que la del teatro. Hoy siento las ganas de ser más activista”.

Macarena Barros M. Antropóloga social (U.Chile). Estudiante de Actuación (PUC).

Roberto Herrera B. Estudiante de Actuación (PUC).

* Concurso de Investigación para Pregrado Verano 2017. Vicerrectoría de Investigación UC.

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